El sector químico, ante el espejo de la sostenibilidad

José Manuel Segura - Director general d’IQOXE

El sector químico se encuentra en una encrucijada que definirá su papel en las próximas décadas. Tradicionalmente, el valor de una organización se calculaba únicamente con el balance de resultados y la capacidad productiva, pero esta visión ha quedado obsoleta. En el contexto global actual, el método es tan determinante como el producto final y, en IQOXE, tenemos claro que nuestra viabilidad futura depende de la capacidad para seguir evolucionando hacia un modelo que minimice la huella sobre el entorno a partir de valores como la transparencia, la eficiencia energética y el respeto medioambiental.

Esta transformación constituye nuestra hoja de ruta estratégica y se traduce en acciones verificables. Uno de los hitos más recientes y significativos ha sido la obtención de la certificación ISCC Plus, un aval de prestigio internacional que garantiza que el óxido de etileno que sale de nuestras instalaciones cumple con los estándares más rigurosos de economía circular a lo largo de toda su cadena de valor. Este nuevo hito no llega solo, sino que se integra en un sistema de gestión sólido donde ya contamos con la ISO 14001, centrada en el control ambiental, y la ISO 50001, que certifica nuestra eficiencia en el consumo de energía.

La piedra angular es, sin duda, la innovación aplicada. Recientemente hemos llevado a cabo una parada técnica programada que ejemplifica perfectamente esta filosofía de trabajo. En ella hemos invertido 4 millones de euros para hacer mucho más que mantenimiento preventivo. Hemos aprovechado para implementar mejoras tecnológicas orientadas a optimizar el rendimiento energético y reducir nuestras emisiones de CO2.

Mirando al horizonte, estamos convencidos de que la circularidad es la gran oportunidad que el sector tiene en sus manos. Actualmente trabajamos con la firma GEO en un estudio de viabilidad para una nueva unidad productiva pionera en Europa. El proyecto tiene una ambición clara: capturar CO2 para combinarlo con óxido de etileno y fabricar solventes de alta pureza destinados a las baterías de vehículos eléctricos. Esta alianza estratégica permitirá reaprovechar unas 50.000 toneladas anuales de CO2 para convertirlas en un componente esencial de la nueva movilidad sostenible, cerrando así el círculo del valor industrial.

Finalmente, nuestro compromiso también se refleja en la gestión de los recursos hídricos, donde hemos hecho una apuesta firme por el uso de agua regenerada. Esta gestión del agua, sumada a una política decidida de descarbonización, son los pilares que sostienen nuestra identidad de futuro.