"Las mascotas son hoy en día un miembro más de la familia. Su pérdida genera un vacío muy importante tanto en el hogar como a nivel emocional, y poder despedirse de forma digna, íntima y respetuosa ayuda en el proceso de duelo", explica Isabel Farré, veterinaria, fundadora y gerente de Tanatori de Mascotes. La empresa nació en Girona en 2004 y se acaba de expandir a Reus, donde a finales de marzo abrió una sede en el polígono Alba.
El equipo del tanatorio se encarga de la recogida de los animales fallecidos, la gestión de todo el proceso y la incineración. Sus instalaciones cuentan con dos salas privadas para el último adiós y una sala de espera. "El velatorio de una mascota suele ser más íntimo que el de una persona. No se convoca a familiares y amigos para dar el pésame, sino que acude únicamente el núcleo cercano", explica Farré.
La familia dispone de un tiempo privado para despedirse, habitualmente unos 30 minutos, y después puede esperar o regresar más tarde para recoger las cenizas en la urna elegida.
La fundadora de la empresa asegura que decidió implantarla en Reus para acercar este servicio a personas de las provincias de Tarragona y Lleida que, hasta ahora, debían trasladarse a Barcelona. Tiene tres centros más en Riudarenes (Girona), Polinyà (Barcelona) y Barcelona. "En conjunto atendemos a unas quince familias al día", apunta.
Las mascotas suelen ser perros y gatos, aunque también hay conejos, pequeños roedores, aves e incluso reptiles. Tanatori de Mascotes trabaja en colaboración con centros veterinarios (el precio final depende de cada clínica) y sus servicios incluyen tanatopraxia, acompañamiento y atención a las familias, la posibilidad de presenciar la introducción en el horno crematorio o un catálogo de urnas y recuerdos personalizados.
Antes de montar la compañía, Farré ejerció durante seis años en una clínica de mascotas, donde vivió de cerca cómo se gestionaba el final de sus vidas. "Los animales eran recogidos por un agricultor de la zona y enterrados junto a otros animales de granja, lo que me hizo ver claramente que era un servicio que debía evolucionar", recuerda.
Su padre, que era un pequeño empresario en el sector de la restauración, la respaldó y adquirieron el primer horno crematorio. "Lamentablemente, mi padre falleció solo tres meses después y no pudo ver el proyecto en marcha. Aun así, seguí adelante. Fueron años difíciles: encontrar una ubicación adecuada, completar todos los trámites administrativos... pero finalmente, cuatro años después, pude iniciar la actividad yo sola, con un horno y una furgoneta", cuenta.
La compañía tiene ahora 35 empleados y da cobertura a prácticamente toda Catalunya. En Reus hay una responsable del tanatorio y un chófer que se encarga de la recogida y entrega de cenizas por la zona.
Los clientes que recurren a este tipo de tanatorio no tienen un perfil concreto. No es una cuestión económica o social. "Todo depende del vínculo que tengan con su mascota. En general, son familias que sienten la necesidad de tener un último adiós en un entorno tranquilo que les ayude a cerrar esta etapa. En algunos casos, solicitan comprobar que se trata de su animal por desconfianza, aunque este tipo de situaciones es cada vez menos habitual", dice Farré.
El proceso completo suele durar entre dos y tres horas, desde la llegada de la familia hasta que se marchan con las cenizas. "Depende de factores como el tamaño del animal, el tiempo que necesiten para despedirse o si desean realizar recuerdos personalizados, como huellas", subraya la responsable de la empresa.
Farré incide en que la pérdida de una mascota suele vivirse con un profundo dolor y son momentos emocionalmente intensos: "El duelo por la pérdida de una mascota todavía no está del todo comprendido ni socialmente reconocido. Quienes no han tenido animales a veces no lo entienden. Sin embargo, nuestra experiencia diaria nos muestra que el vínculo con un animal puede ser profundamente significativo, especialmente en personas mayores o que viven solas".
"La pérdida puede generar un vacío muy grande y hay duelos que se prolongan durante más de dos años. Por eso, poder despedirse con calma, llevarse las cenizas o conservar un recuerdo y tener la tranquilidad de haber hecho todo lo posible hasta el final ayuda a sobrellevar ese vacío e iniciar el proceso de duelo de una manera más saludable", concluye Farré.
PERFIL PROPI
Isabel Farré, socia, fundadora y gerente de Tanatori de Mascotes, es una gran amante de los animales. "Desde pequeña, mi entorno siempre ha estado lleno de perros, gatos, gallinas o conejos. Esta conexión fue lo que me llevó a estudiar veterinaria", explica. Durante su etapa trabajando en clínica detectó "la necesidad de ofrecer un servicio más profesionalizado" para gestionar el final de la vida de las mascotas y en el año 2000 inició los trámites para poner en marcha su empresa. "En 2004 empezamos a ofrecer los primeros servicios. Al principio trabajábamos únicamente en la provincia de Girona, pero hemos ido creciendo hasta dar cobertura a toda Catalunya", dice.
